Relatos eróticos en tu buscador favorito

 
 
    Inicio
  Ajax Links
 
 
 
    Categorias
  Nuevos Relatos
  Top 100
  Relato Aleatorio
  Buscar Relatos
  Enviar Relato
 
 
 
    Lista de autores
  Autor Aleatorio
 
 
 
    Contacto
  Recomiendanos
  Favoritos
 
 
Fecha: Miercoles, 12 Agosto 2009 « Anterior | Siguiente » en Primera Vez

Ximena: tan chiquita, tan putita

Anonimo
Accesos: 28084
Valoración media:
Pagina 1 de 1
 -   + 
El deseo puede más que la razón en esta historia de ardiente fantasía.

Ximena tenía 12 años, y ella estaba incómoda con esa corta edad. Había algo que faltaba en su vida, pero ella sabía que no era el tiempo aún. Ya hacía dos años que su mundo se había llenado de preguntas, cuando en una fiesta de niños de su edad (por aquél entonces 10 años), el hermano de su más querida compañerita de colegio le tocó por debajo de sus faldas, con dedos exploradores que la llenaron de deseos y dudas. Ximena nunca le contó a nadie lo sucedido, y aunque normalmente pensaríamos que a una niña de esa edad, esa situación le hubiese creado temores o traumas, a ella sólo la llenó de cuestionamientos. Ximena tenía dos hermanos más, John tenía 15 años, buen mozo y buen hermano, pero pasaba más tiempo en su cuarto que con sus amigos, y Jessica, de 17 años, la hermana mayor, que estaba terminando la escuela para ir a la universidad. Jessi tenía novio, y Ximena sospechaba que ya tenían relaciones pero no se animaba a preguntarle, aunque esa idea sólo alimentaba sus deseos de nuevas sensaciones. Los padres de Ximena trabajaban casi todo el día, y el pasar económico era muy bueno. Por esta razón, los niños pasaban mucho tiempo solo en casa, con Mara, su ama de llaves.
El tiempo pasaba y su cuerpito comenzaba a desarrollar no sólo más anatomía, sino además le crecían sensaciones. Sus manos comenzaron a descubrir su cuerpo y las caricias se hicieron cada vez más intensas, ya habían florecido pequeños vellos que coronaban sus labios íntimos y sus pechitos ya dibujaban su contorno sobre las playeritas ceñidas a su pecho.
Así todo, si bien distraía mucho tiempo pensando en el sexo, no descuidaba sus actividades diarias como las tareas escolares. Pero una mañana, en el colegio sucedió algo que definitivamente le cambiaría la vida. Cecilia, una compañerita de aula pero de una año mayor que ella, le cuenta que el fin de semana anterior había tenido su primera relación sexual con su novio. Ximena, extasiada por el relato, le pide detalles y Cecilia no escatima en ninguno. La vuelta a casa para Ximena fue una tortura, las palabras de Cecilia retumbaban en su cabecita y sin desearlo mojaba sus prendas íntimas de tanto deseo. Sólo atinó a meterse al baño y tocarse para tratar de mitigar tanta calentura.
Esa tarde, aprovechando que estaba sola con Mara, se atrevió a entrar en Internet y buscar páginas pornográficas. Todo lo que vio allí la llenaron más de dudas: había hombres de grandes penes y mujeres en posiciones extrañas, otras que masturbaban a sus parejas y algunas que se masturbaban solas. Apagó el ordenador y se internó en su dormitorio, más oscuro y silencioso que una caverna. Se tiró sobre su cama y su manito buscó su entrepierna para satisfacerse recordando las imágenes vistas. Estaba realmente caliente. Buscó algo para masturbarse (como había visto), pero siendo virgen aún era imposible que metiera en su vagina cualquier objeto. Sus dedos terminaron siendo su mejor aliado. Para aplacar esa tormenta de sensaciones, eligió darse un baño y distraerse en algo distinto.
Salió de la ducha, se vistió con algo ligero y muy cómodo y bajó a la cocina a prepararse un sándwich. En la sala de estudios sintió voces de muchachos y se asomó como espiando. Allí estaba John con dos compañeros estudiando, no quiso molestarlos. Además sentía que no estaba vestida para presentarse a los muchachos, así que volvió a la cocina, encendió la televisión y tomó su merienda. De repente, se abre la puerta y asusta a Ximena: eran su hermano y los chicos que venían por comida. John la ignora, igual Tommy, pero Pablo la saluda, se queda mirándola por un momento y cuando se marcha de la cocina, vuelve hacia a tras su mirada y saluda tirándole un beso con la mano. Un extraño frío le corrió por la espalda a Ximena, y enseguida su imaginación la depositó en una orgía con Pablito, solos, en su cama.
A la mañana siguiente, en uno de los recreos de la escuela, estaba Ximena hablando con sus compañeritas y siente que alguien le tapa los ojos de atrás. La oscuridad no intimidó a la niña, y las risitas cómplices de sus amigas tampoco, pero cuando oyó la voz de un muchacho pedirle que le adivine el nombre, casi se desarma del susto. Tartamudeando, sólo atinó a decirle que no tenía idea quién le estaba jugando la broma, entonces las manos del intruso soltaron su carita y la volteó hacia él para que Ximena viese quién era. Y era Pablo.
-hola! ?dijo- y le dio un beso en su mejilla
Ximena sintió que el fuego la devoraba y no quería que Pablo se fuese, así que trató de balbucear una conversación casi sin sentido
-ho..hola!....qué susto me diste!....
-perdona hermosa, sólo quería saludarte?.
-irás esta tarde a casa? ?le preguntó y se arrepintió de haberlo hecho-
-mmmmm?.tal vez??no sé?.
-bueno, entonces nos vemos en otra ocasión?..
-otra ocasión?....yo creía que tu querías que yo fuese a tu casa hoy?.
-bueno?.si quieres ir?..serás bienvenido!
Cuando terminó de decir eso, le parecieron muy tontas sus palabras, y fue caminando hacia su salón de clases pensando con temor en no haber metido la pata o haber quedado como una chica fácil.
Por la tarde, ya en casa, Ximena terminaba de realizar sus tareas escolares para poder ver tele. Su hermano estaba en tenis y Jessica estaba en el shopping con unas amigas. Sólo Mara me acompañaba hasta que sonó el timbre de la puerta.
-Ximena, es para ti, niña?.-dijo Mara con vos grave-
Bajó corriendo las escaleras y en la puerta estaba él, Pablo, de pantaloncillos a media pierna y playerita, con la patineta en la mano?
-hola Xime?.
-hola Pablo?.
-pasaba por aquí y quise pasar?.está bien?
-si?.pasa?.vamos a tomar algo
Fueron a la cocina y sirvieron jugo, se sentaron y comenzaron una larga charla. Pablo era un encanto para Ximena, era dulce, considerado, muy bonito y bueno. Estaban sentados frente a frente hablando y riendo, y él, queriendo o no, le tocaba los dedos a Ximena y acariciaba su mano. Ella respondía con una sonrisa tímida.
-ok, Xime?..me debo ir a hacer mis tareas
-lástima?.la estaba pasando bien contigo ?dijo Ximena-
Pablo tomó la cara de Ximena con su mano derecha, acercó sus labios a los de la niña y se los besó. Y se fue diciendo ?te veré pronto, te lo aseguro?.?
Esa noche fue cruel para Ximena. El recuerdo del beso se mezclaba con sus deseos de poseer un hombre, y Pablo parecía el indicado. Comenzó a pensar cómo hacer para que viniese hasta su casa, necesitaba una buena excusa, y claro, todo apuntaba por el lado del colegio. Pablo era muy bueno en Ciencias, y aunque a Ximena no le iba mal, le sugirió a sus padres que necesitaría ayuda. El mismo John, desconociendo la trama de su hermana, sugirió a Pablo como ayudante, y como los padres de Ximena lo conocían y tenían excelentes referencias de él, aceptaron. Ahora había que convencer a Pablo.
Las siguientes noches fueron un infierno: cuando podía, husmeaba porno en Internet, y había encontrado dos revistas de sexo de su hermano. Además, su amiga Cecilia seguía con su aventura sexual y contaba los detalles de sus experiencias. Todo esto martirizaba a Ximena y sólo le ponía más leña al caldero. Pablo era el objetivo.
Cuando la feria de ciencias se acercaba, Ximena pidió a John que convenciera a Pablo para que la ayude, y el enseguida aceptó gustoso. La niña ya había urdido su plan: el martes por la tarde, papá y mamá no estarían, John en tenis, Jessi en piano, Mara en sus tareas y ella a solas con Pablo.
Llegó el día, y esa mañana Ximena recordó a pablo que fuese a su casa. A la hora indicada sonó el timbre y el joven entró a la casa. Los dos fueron a la sala de estudios. Primero leyeron sobre el trabajo, luego pusieron manos a la obra en la maqueta y más tarde se tomaron un descanso. Mara trajo refrescos y dos sándwiches y la intención de Pablo era terminar el trabajo, pero los ojos ardientes de Ximena se clavaron en los suyos y sin mediar palabra, confundieron sus labios con un beso.
El beso se hizo largo. Las lenguas jugaban y las manos buscaban acariciarse. Pablo bajó a besarle el cuello y de allí a su escote, Xime no puso reparos y dejó hacer. Él descubrió una tetita de ella, y mientras la besaba, sus manos asían fuertemente las nalgas de Ximena. La situación no daba para más, y ella lo invitó a seguir la fiesta en su habitación. Subieron hasta allí a hurtadillas, cerraron la puerta y se tiraron sobre la cama. Más besos, más caricias. Afuera la playerita de Ximena y también la de Pablo, él ya podía besar las tetitas sin inconvenientes. En un momento, Pablo se reincorpora, mira a Ximena, ambos despeinados y jadeando, y le pide sexo. Ella no duda y cerrando sus ojitos dice un si deseoso de cumplir. Las manos de Pablo ahora se ocupan de retirarle las prendas a Ximena hasta dejarla con los calcetines y la braga, luego él hace lo mismo con su pantalón y queda en calzoncillos. Se acostaron y se besaron, Ximena sintió por primera vez un pene apoyado sobre su cuerpo, y la excitaba aún más. Entre caricias, el comenzó a sacarle la braga y a acariciarle la puchita. Ximena estaba a mil, casi ahogada. Pablo se detuvo y la miró bien, le sacó finalmente la prenda y él hizo lo mismo. Ella estaba asombrada por verlo desnudo, y sólo pensaba en tener sexo. Instintivamente ella abrió sus piernas para recibir el pene de Pablo. Él se acostó encima pero no daba con la entrada a la vagina, así que Ximena tomó el miembro de su amigo y lo orientó sobre la cuevita. Comenzaron los movimientos de meta y saca pero no podía pasar del himen, así que de repente, en medio de jadeos, besos y el vaivén de los cuerpos, Pablo acabó sin penetrarla sobre su puchita, su pubis y parte de su abdomen. Cuando recobraron el aliento, ella tomó su playerita y se limpió mirando atentamente cada gota de leche, y prestó la prenda para que Pablo también limpiase la gota que aún colgaba largo de su pene. Se vistieron en silencio, se pusieron de pié, se acomodaron los cabellos, se dieron un beso y viendo que ya era tarde, Pablo se fue no sin antes jurarle que la próxima oportunidad, iba a penetrarla.
La mañana siguiente le contó todo a Cecilia, y ésta la tranquilizó diciéndole que a ella también le había pasado lo mismo con su novio, pero que luego de un par de intentos, finalmente la penetró.
-dos intentos? ?preguntó con fastidio Ximena-
-ay Xime!...son vírgenes los dos?.dale tiempo, mujer?.
-es que ya no aguanto estos deseos?.me voy a morir!
-si quieres, le digo al hermano de mi novio que te haga?..
-jajaja?.eres una loca, Ceci?.
-de veras lo digo?.él me dijo una vez que le llevara una amiga?.
-una amiga?...para qué?
-no para cocinar pastelillos, tonta?para qué va a ser!!!
-mmmmmm?.cuántos años tiene?
-19, y según él, tiene mucha experiencia?
-tu hablas de sexo con él?
-siempre, él dice que un día de estos me va a coger?
-jajaja?.lo dice en serio?
- no sé?.pero si me lo pide, le digo que sí?jajaja
Esa mañana se cruzaron en el colegio Ximena y Pablo, y susurrando la experiencia vivida la tarde anterior, quedaron que el próximo sábado por la tarde se encontrarían en la casa de ella, ya que la familia no iba a estar. El día señalado, y cuando él llegó, subieron directamente a la habitación. Mara ni siquiera sabía que Pablo había llegado, así que la tarde era normal en la casa. Trabaron la puerta y se sentaron sobre la cama. Los besos y las caricias comenzaron. Las prendas comenzaron a caer la piso y de repente se encontraban los dos desnudos, frente a frente, de rodillas sobre la cama.
-debo hacerme una paja antes de tener sexo?.
-qué??? ?preguntó Ximena-
-si, como en la película de Loco por Mary?
-es cierto o me estás tomando el pelo?
-así me dijeron todos?.
-bueno, haz lo que quieras?.
-y dónde acabo la leche?
-mmmm?..no sé?..en el piso tal vez?
-ok
Y Pablo comenzó a menearla ante la atenta mirada de Ximena.
-me ayudas? ?preguntó él-
-no sé?.bueno?
Y Ximena tomó el pene con su manito, y atenta a las explicaciones de Pablo, lo pajeó hasta hacerlo acabar. Los dos estaban muy calientes.
-listo ?dijo Pablo-
Ximena se acostó y abrió las piernas, tomó el pene de Pablo y lo llevó hasta su vagina. Él comenzó a moverse pero no podía penetrarla, y se ponía nervioso. Intentó sentarla encima de él y tampoco, como perritos y nada, así que volvieron a la posición original. Muy calientes los dos, ella pedía sexo y él no terminaba de meterla, su himen se había convertido en una barrera infranqueable. Tanto intentar hasta que el pobre Pablito volvió a acabar fuera, manchando la pierna y parte de la cama de Ximena.
-Pablo, debes acabarme adentro?.estoy ardiendo?.
-perdona, es que es difícil penetrarte?..
-me doy cuenta?.pero muero de deseo?
-te juro que la próxima vez?.
-si?por favor!
El desencanto invadió la conciencia de Ximena, y todo el cariño y las expectativas que tenía con Pablo se diluían cada vez más. Se sentía fracasada, aunque ella sabía que no tenía la responsabilidad directa. También sabía que alguna vez iba a tener éxito con Pablo, pero a ella le urgía el sexo. Cecilia reía al escuchar las aventuras de Ximena, y le pedía paciencia. Ximena no podía dormir de la calentura que traía y sentía la necesidad de tener sexo YA. Cecilia volvió a ofrecerle su cuñado, y esta vez Ximena no lo tomó en broma y lo pensó mientras iba hacia el salón de clases. A la salida del colegio, se acercó a Cecilia:
-Ceci, dime sin mentiras?.es cierto lo de tu cuñado?
-si tu quieres, yo le digo?.
-me da cosita?.no sé?.
-le digo que mañana venga y lo ves?.quieres?
-mmm?.bueno?.
-niña?si que estás caliente!....jajaja
La mañana siguiente, Ximena y Pablo se encontraron en el colegio, y hablando de todo lo sucedido y de lo no sucedido, vieron de definir la próxima cita, pero se veía muy lejana, casi a diez días. Aguantaría Ximena diez días sin tener el sexo tan deseado?. Se quedó pensando en todo ese tiempo y se olvidó del cuñado de Cecilia, pero a la salida, la amiga la llama y se lo presenta. Era un muchacho grande, guapote, atlético y de ojos verdes, quedaron en juntarse a tomar un refresco al otro día por la tarde. Llegó la cita, estaba Cecilia, su novio y Daniel, el ?cuñado?. La reunión fue muy amena hasta que Cecilia sugirió que fuésemos todos a la casa de los muchachos a terminar la tarde. Cuando llegaron, Daniel besó a Ximena y si bien ella se sintió incómoda al comienzo, se dejó besar y acariciar. Los cariños subieron de tono y calentura y eso los llevó hacia la habitación. Las caricias llegaron a zonas íntimas de Ximena y ella jadeaba de gusto mientras Daniel le quitaba las prendas. Cuando la terminó de desnudar, le abrió las piernas y comenzó a besarle la puchita. Qué bien la estaba pasando Ximena!, jamás en su vida había sentido tantas experiencias nuevas. Daniel comenzó a acariciarle el sexo y notó que era virgen.
-eres virgen aún! ?le dijo asombrado-
-si?.hasta esta tarde?.
-ok niña?.prepárate!
Comenzó a quitarse sus prendas y cuando quedó desnudo, Ximena quedó muda mirando el tamaño del pene de Daniel.
-quieres verlo bien??.ven a mi lado?.
-es muy grande?..
-nunca habías visto un pene?
-mmmm?.si?.pero no como ese?.
-eres una chiquilla muy traviesa?.
-me lo tienes que meter todo?....me dolerá mucho?
-ya verás?.tranquilízate?
Daniel acomodó a Ximena sobre la cama, apoyó so tremendo pene en la entrada de la vagina y comenzó a moverse. Ximena sintió que cada vez tenía al miembro de Daniel más y más adentro. Cuando se topó con el himen, hizo un par de enculadas un poco más violentas y entró finalmente en el cuerpo de Ximena. Reguló los movimientos para que ella no sufriera tanto dolor y se la puso hasta el fondo y allí la dejó un momento, para que la vagina de Ximena se acostumbrara. De pronto, hizo un poco para afuera y recomenzó con sus movimientos haciéndole doler, hasta que Daniel acabó un torrente de leche dentro de ella. Cuando hubo recobrado el aliento, besó las lágrimas que habían rodado por las mejillas de Ximena y le preguntó si ella había acabado también. Ximena no sabía qué decirle, así que con la cabeza dijo no, por las dudas.
-pues entonces, te haré acabar?.agárrate?
Volvió a moverse de manera suave pero sostenida, clavándole esa daga caliente en el sexo de Ximena una y otra vez, haciéndole cortar la respiración en cada vaivén. Ximena comenzó a sentir que una extraña corriente eléctrica recorría su cuerpo, como si un terrible demonio quisiera escapar por entre sus piernas?
-déjalo salir ?decía Daniel-
Ximena sentía que se elevaba de la cama en cada enculada, y cuando ya no pudo contener más el deseo de acabar, lo soltó con toda su alma estallando en pequeños y sostenidos gritos de goce y satisfacción. Tres enculadas más, y Daniel volvió a acabar adentro. Se quedaron así un momento, besándose, repasando lo vivido.
Ximena volvió a su casa con una mezcla de satisfacción y miedo, pero trataba de convencerse de que había hecho lo que ella tanto había deseado por tanto tiempo. Cómo continuará la vida de esta mozuela?



Ultim actualizacion el Lunes, 5 Octubre 2009 por admin
  
Relatos porno © Anonimo

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y supondrá una mejora en la calidad general de la web. Gracias!

Valoración

3 Votos

« Volver a la página anterior Ir arriba

Comentarios ( 0 ):

0 %


 
Escribir comentario:

Los comentarios estan habilitados solo para usuarios registrados, puedes registrarte haciendo click aquí


 
 
Nombre de usuario

Contraseña


 Registrar
Olvidé mi contraseña
 
 
 
 
 3505 usuarios registrados
 1346 relatos publicados
 8 relatos en espera
 
 
 
    Videos Porno
  Cibersexo
 
 


 
    Procesando tu solicitud...

© Iberporno.com. Estas páginas no han sido diseñadas para ser vistas por menores. Si eres menor de edad te recomendamos salir ,

[Padre, proteja a sus hijos] [Información legal ¿Quienes somos?] [Denuncie la pedofilia]