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Fecha: Jueves, 14 Junio 2007 « Anterior | Siguiente » en Incesto

Mi madre es mi mujer

Anonimo
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Pagina 1 de 1
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Después de vernos hacer el amor ambos cambiamos y nos abrimos en nuestras conversaciones de sexo, hasta tener relaciones y gozar como locos

Esta historia es real, mi madre tenia 35 años, era delgada alta de buenos senos y un culito riquísimo, ella era profesora de inicial, vivíamos en un departamentito de dos dormitorios sencillos, yo tenía 19 años y estaba enamorando de la que es actualmente mi esposa Angélica con la que tenía encerrones sexuales muy agitados diariamente, la verdad que ambos somos adictos al sexo, llegábamos a tener hasta 16 relaciones sexuales por día, creo que la juventud y las ganas de gozar hacía que esto sucediera, bueno les cuento que mi madre es una mujer muy arrecha, le gusta disfrutar del sexo, ella por su carácter no tenía una relación estable, ya que muy rápido se cansaba y los mandaba a rodar. Recuerdo una vez fui a la casa de mi tío ya que al día siguiente viajaríamos al interior del país para pasar unos días. Ella se preocupó por acostarnos muy temprano a mí y a mi primo, supuestamente por el viaje pero era otra su intención ya que después de supuestamente haberse despedido, ella se cambió y se puso un baby doll rojo transparente, un portaligas del mismo color, una tangita de seda roja unas medias rojas y unos tacos altos. Sin que se diera cuenta la estábamos viendo mi primo y yo entró a la habitación de mi tío Pepe y se empezaron a besar. El le besaba los senos, ella gritaba de placer, le sacó la trusa y le empezó a meter la lengua con gran facilidad, ella seguía gimiendo, temblando y gozando como una perra. Nosostros teníamos la verga a fuera y nos metíamos una pajeada de padre y señor mío. Mi primo, un año menor, me miraba la pinga, que dicha sea de paso la tengo de regular tamaño, 21 cms y de gruesa sí es de temer. Me decía qué rico que cacha tu mamá, me gustaría que me cachen así. El era un poco afeminado pero no me imaginé que se deschavara de esa manera conmigo. La verdad que al ver a mi madre cachando así hizo que no pensara cuando Erick empezo a chuparme la pinga, él tenia que abrir bien porque no le entraba en la boca, (recuerdo que eso era algo que excitaba a mi esposa como loca) bueno y de tanto ver exploté en su boca, se dio maña para tragarse toda mi leche, después escuchamos pedir perdón a mi madre, porque mi tío le estaba metiendo su pinga por el culo. Ella sólo le decía sácalo, mierda, me duele, por favor, perdóname, sácalo y métemelo por delante, eso hizo que me pusiera mil, mi primo me puso el culo en la cara y me decía penetrame por favor, métemelo, te necesito! no sé cómo pero estaba con el culo mojadito, le puse la cabeza y se la empujé, sintió el golpe y se desmayó, me asusté, saqué mi verga de su culo y pude ver mierda y sangre y un huecazo enorme, lo moví y reaccionó, me pidió disculpas, me dijo que había gozado como loco y esto habia traido consigo que se desmayara de placer, la verdad que no sé pero me fui al baño a lavar mi pichula, él salió tras de mí. Ya en el cuarto me dijo que por favor terminara, que sería su hombre, que me daría todo lo que tenía para que le metiera esa pingota, le dije que se subiera encima mío, que se ponga una crema o algo, no quería que se desmayara; se untó una crema que tenía al alcance y se montó encima mío. Se fue introduciendo poco a poco toda mi verga dentro de él, yo por temor no me movía mucho aunque los recuerdos de mi madre me ponían a mil, mi primo gozaba como loco de mi pinga, me pedía que lo golpease para ver si era verdad lo que estaba pasando. No aguanté más y exploté, le inundé de leche el culo. Al terminar pude divisar en la puerta del cuarto a mi madre, ella había visto todo, salió corriendo y ya en la sala me decía: mi hijo maricón. Le dije que no, que ella tenía la culpa que la habíamos estado viendo cómo cachaba con mi tío y eso nos había excitado, pero que yo era muy hombre. Ella lloraba y me decía que yo no comprendía las cosas, que ella como mujer necesitaba de muchas atenciones y que los hombres sólo pedían sexo y nada más y que se sentía sola y mi tío le daba ese abrigo y ayuda que necesitaba. Nos abrazamo y lloramos juntos, ahí terminó el viaje y todo lo demás, nos fuimos a la casa al día siguiente, mi tío no me daba la cara y mi primo me decía que mi mama no le cuente nada a mi tío. Era increíble el enrredo, ya en casa ambos nos duchamos, empezamos a hacer nuestra vida normal, nos teníamos mas confianza, hablabamos de todo, yo salía porque tenia que ver a Angélica y darle su rica lechecita, a lo que mi mamá se molestaba y me decía, esa cholita te va a dejar flaco, un fin de semana yo había discutido con mi novia y mi mamá me dijo que por qué no salía, le conté que había discutido y que prefería quedarme en casa. Me dijo si podíamos ver unas peliculas, claro, preparó canchita que me gusta ella, estaba con un vestidito de botones suelto, yo apoyé mi cabeza en su regazo, echado en el sillón viendo la película que era un poco fuerte, pero que no se ve penetración, en un momento en que el hombre le chupaba los senos, ella me dijo que eso era lo que más le gustaba en una relación, ahí dejamos de prestar atención a la película y empezamos a hablar de sexo. Le pregunté qué otra cosa le excitaba aparte que le besen o succionen bien los senos, era la penetración en sí, sentir que ingresa eso me puso a mil, le pregunté si le gustaba comerse la leche del hombre, me dijo que sí, que dependía con quien, si ella gozaba le permitía todo, ya la barrera del tabú se había roto. Me preguntó qué era lo que más me gustaba en una relacion, le dije que primero chuparle el coño y el ano de una mujer, sobre todo sentir como convulsionaban cuando le lamía el culo, eso me ponía a mil, yo estaba erecto, ella reía con picardía, aunque notaba claramente la presencia de sus pezones erectos, estaba excitada como yo. Me preguntó qué era lo que más le gustaba a Angélica, le dije que le chupara el coño y su anito después que la penetre bien hasta hacerla gozar y termine penetrándola en el culo y le llene el culo de leche, Me decía que sentir que salía el líquido de su culo hacía que se viniese convulsionando como loca, en esta parte ella abría las piernas y dejaba ver su calzón humedecido por la arrechura que tenía. Hablamos de esa noche donde me contó que mi tío nos ayudaría económicamente pero que ella debería de ser su amante y ella había aceptado, nos abrazamos, ella lloraba yo instintivamente le besaba el cuello y ella sólo suspiraba, te quiero me decía, eres mi hombrecito, no sé cómo estaba tocándole los senos y abriéndole el vestido, ella gemía y me decía, chúpame las tetas así, como cuando eras un bebé, chupa, chupa así, pedía más y más, mientras yo le chupaba las tetas y mordía sus pezones ella agarraba mi verga por encima del pantalón, dijo vamos al cuarto aquí no, por favor. Cuando entramos estaba sólo en calzón y yo sólo en pantalón, y muy rápidamente me lo quitó y me dijo: quiero tocar esa vergota, sacó mis calzoncillos y exclamó: dios mío, es enorme, qué rica pinga, hazme feliz por favor, hazme gozar, empecé a chuparle el coño, la volteé y empecé a chupar el culito y su chuchita, ella no aguantó y se vino inundándome la cara con su líquido. Me pedía que se la metiera, le dije que aún no, que ella tenía que gozar, me agarró la pinga y empezo a lamerla y tratar de introducírsela en la boca, poco a poco lo lograba, era una mamadora experta y gozaba, se metía un dedo en su chuchita y con la otra presionaba mi pinga en su boca, lo sacaba y lo frotaba por su cara, dame tu leche mi amor, me decía métemela, ya no aguanto, necesito ser penetrada, por favor, ahorita! eso me excitaba, le dije que me venía, que quería verla cómo se tragaba toda mi leche, ella como loca abrió toda su boca y se metió el glande y algo de mi pinga. No aguanté más y exploté, le empecé allenar de leche, ella no podía tragarlo por mi pinga, tuvo que sacársela y yo seguía explotando en su cara, en sus tetas, pelo pero ella no dejaba que desparrame y con su mano muy hábilmente se introducía la leche derramada en la boca hasta no dejar nada fuera. Me dijo que era riquísima mi leche, que a partir de ahora sólo sería mía, yo le decía que era mi puta, mi madre puta, que le rompería el culo, me respondía: sí, papito, rómpeme con esa vergota, quiero que me penetre de una vez, yo estaba empalmado nuevamente. La recosté, le abrí las piernas, le agarré por los tobillos y le introduje mi pinga. No dejaba de gemir y pedir a dios que siga, en cada envestida agradecía por la penetración: dios mío, qué rico, qué rico, más, más! no te vengas papito, has gozar a tu madre así, así. Después puse sus piernas en mis hombros, ella sentía toda la pinga adentro, gritaba de placer y dolor, se agarraba la barriga: lo siento todo adentro papaíto, qué rica verga, nadie me ha cachado así, nadie tiene ese tamaño de verga, me rompes así. Se movía cuando se arqueó, tembló, vi sus ojos blancos, se vino, sentí sus líquidos chorrear bajando de mi pinga, yo seguía con el mete y saca; me pidió montarme, quiero montarte hijito, déjame , uiero ver que soy capaz. Me eché y se subió, me montaba como loca, gozaba y quería más y más, se mordía los pezones, gritaba, se arqueaba, se vino nuevamente, se volteó de espaldas a mí y me dejó ver cómo mi pinga entraba y salía, así como podía ver la entrada de ese culito que le rompería, le introduje un dedo al culo y ella después de unos segundos se vino otra vez, ya no daba más, me dijo hijito, ya no puedo, le temblaba el cuerpo, las piernas, le dije: mamita, ponte perrito, voy a acabar, se volteó. Ya no doy hijo, le puse el almohadón en su vientre y se lo introduje, lloraba de felicidad, eran unos movimientos de ratitos de parte de ella, se movía y se detenía, ya no podía más, le dije: mami, estás gozando? ella me dijo: hijito, nunca así, te lo digo nunca he gozado como ahora, mamita ahora voy a acabar en tu culito, no hijito, ya no voy a resistirte, al terminar ya estaba con el glande entrando en su culito, gritó, se movió, maldito hijo de puta, fuerte te gusta el culo de madre, cáchame mierda, golpéame más y más! Así lo hacía sentir lo apretado de su culito y escucharla me excitaba mucho, la jalé y la puse al borde de la cama, ahí pude meterle toda la pinga. Ella era como una velita, se encendía y se apagaba. No sé cuánto más duré así, exploté llenándole el culito de mi leche, caí encima de ella abrazándola, me dijo: hijo, a partir de ahora en adelante, sólo yo tendré esa lechecita, me has hecho gozar que no tengo palabras para agradecerte, a partir de ahora seré tuya y haré todo lo que tú me pidas.



Ultim actualizacion el Jueves, 14 Junio 2007 por admin
  
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