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Fecha: Sabado, 21 Abril 2007 « Anterior | Siguiente » en Primera Vez

Mi primera experiencia

Anonimo
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Me llamo Ana, tengo 16 años, soy bastante guapa y mis medidas son 90-50-90, de ojos azules pelo rubio largo y liso, boca sensual de labios gordezuelos y de sonrisa fácil mis piernas son largas de muslos bien contorneados y por todos los

Me llamo Ana, tengo 16 años, soy bastante guapa y mis medidas son 90-50-90, de ojos azules pelo rubio largo y liso, boca sensual de labios gordezuelos y de sonrisa fácil mis piernas son largas de muslos bien contorneados y por todos los detalles de mi persona, habréis comprobado que tengo un cuerpo digno de un concurso de MISS MUNDO. El único DEFECTO que tenía, era mi absoluta ignorancia en todo lo que al sexo se refiere, y digo tenia, porque desde semanas atrás que fui con mis padres de vacaciones, ese defecto ya lo he dejado de tener... os cuento. Estando en el hotel, subí con mis padres a la cumbre más cercana con el teleférico y sabiendo como sé esquiar, me deslicé hasta abajo del todo haciendo eses y cabriolas diversas de las que se hacen en la nieve, en el descenso fui acompañada por tres jóvenes de entre 25-30 años los cuales hacían como si estuviesen compitiendo entre ellos e incluso conmigo y también para divertirse. Al llegar abajo, uno de ellos se dirigió a mi y tras presentarse diciendo llamarse Luis, alabó mi estilo en el descenso y me invitó a subir a una cumbre más alta con dos pistas en excelentes condiciones y desde luego en las que se disfruta más que en las otras, me excusé diciendo que me encantaría, pero que había venido con mis padres y desde luego sin su permiso no iría, al llegar mis padres a nuestra altura, Luis ni corto ni perezoso ni mucho menos retraído, se presentó a ellos así mismo y a sus amigos Juan y Julio dijo en que hotel se hospedaban que era el mismo que nosotros y tras alabar de nuevo mi estilo en el descenso, les pidió que les dejase acompañarlos en el descenso desde la cumbre mas alta, mis padres no se opusieron siempre que yo acepase, como yo lo estaba deseando, iniciamos la subida hasta la citada cumbre con las telesillas, la verdad es que yo ya había realizado la bajada de esa cumbre en diferentes ocasiones pero con tal de despegarme de la vigilancia de mis padres, acepté y también porque los tres jóvenes estaban pero que muy bien y eran muy guapos y se les veía simpáticos, una vez en la cumbre y entre risas, competición, juegos, etc., nos deslizamos hasta abajo y nos dirigimos al hotel despidiéndonos hasta la hora de la cena. Nos volvimos a ver en el comedor en la hora de la cena y al finalizar esta, nuestros tres nuevos amigos, se acercaron a nuestra mesa invitándonos al baile que había en el salón contiguo, mis padres se excusaron alegando cansancio del viaje y de los descensos realizados, no obstante me dijeron que si me quería quedar, que lo hiciese pero hasta una hora prudencial acepté de buen grado y una vez en el salón como es lógico en un ambiente joven, la música era alegre, desenfadada, y en algunos momentos romántica y bailona de intimidad, tras unos tragos de champagne, unas piezas movidas y otras lentas y siendo el centro de atención de mis nuevos amigos los cuales se desvivían por una sonrisa mía, una gracia, o un abrazo en el baile, me encontraba maravillosamente y en un ambiente de sana camaradería, transcurrió el tiempo necesario y prudente para que me despidiese de ellos hasta el día siguiente. El día siguiente transcurrió de igual forma que el anterior si se exceptúa una visita con mis padres a un lugar turístico cercano, luego tras el almuerzo, nueva subida a la cumbre con mis padres y nuevo encuentro con mis amigos con más descensos por las pistas grandes, nuevos juegos descendiendo, risas etc., por la noche y tras la cena, nueva sesión de discoteca en donde cada uno y cada vez con más atrevimiento, se desvivían en adularme y agasajarme. Yo cada vez estaba más entusiasmada y algo mareadilla del champagne bebido así como de lo que me movía bailando, me dejaba manejar por ellos, Luis el más atrevido y a la vez el más guapo, en las piezas lentas me abrazaba con una intimidad que me abrumaba, y desbordaba mis sentimientos de chica inexperta sobre que postura debía adoptar respecto a esa actitud, ya que me apretaba hacia si como queriendo fundirme a él en el abrazo. El mismo trato recibía por parte de Juan y Julio aunque estos me abrazaban con algo menos de intensidad, Luis alegando cierto aburrimiento en el ambiente de ese salón de baile, propuso ir a otra discoteca existente en la vecina población diciendo que era mucho más divertida que esta, así que nos desplazamos allí y una vez en la discoteca, la verdad es que la movida era más divertida en el ambiente y en la música, no paramos de beber champagne, de bailar, de saltar y de movernos a ritmo frenético y entre risas subimos al coche de Juan para regresar al hotel. Yo de verdad estaba bastante mareada, así que me sentaron en el asiento trasero entre Luis y Julio y me recosté sobre el hombro de Luis, esa actitud le llevó a abrazarme aprovechando la circunstancia, a continuación comenzó a darme suaves besos por la cara, ojos y labios, yo me dejaba hacer porque estaba mareada y porque me gustaba lo que me estaba haciendo, de pronto introdujo su lengua en mi boca y comenzó a besarme con ternura y pasión a la vez, esa clase de besos que no me habían dado nunca, hicieron que perdiese el pudor y le correspondí de la misma acariciando su lengua con la mía abrazándome a él, y entregándome a sus besos. El calor de esos besos ayudado por el champagne, fue enardeciéndome y cuando noté que acariciaba mis pechos por encima de mi camisa no me opuse, si cabe, al notar esa caricia aun me abracé más a él, puedo jurar que no se como pero la mano que estaba sobre la camisa, se encontraba ahora acariciando mis desnudos pechos y pellizcando los pezones poniéndolos duros como puntas de bellota. Sin dejar por ello de besarme apasionadamente su boca dejó la mía, y bajó besando mi cuello dejando un reguero de ardiente sensación llegando a mis pechos, comenzó a besarlos y con los labios mordisqueó los pezones elevando mis sensaciones sensuales haciendo que pareciese que me iban a explotar las sienes del placer que me causaban tales caricias. Esto me hacía sentirme como si estuviese en las nubes y seguí sin saber como pero de repente noté como su mano acariciaba libremente mi vientre y poco a poco con sus caricias a mis pechos, sus besos y las demás cosas que me dejaban desmadejada por todo ese cúmulo de sensaciones jamás por mi vividas. Puedo asegurar pese al mareo que sabía lo que me estaba haciendo, así como que estaba dispuesta a dejarle hacer, por lo tanto él continuó acariciando mi vientre y tras soltar los botones laterales de mi pantalón, bajó un poco más la mano acariciando el vello de mi pubis, el clítoris y los labios de mi chochete, no os podéis imaginar siquiera la dulce sensación que sentí al notar por primera vez la caricia de un hombre en esa parte tan íntima de mi cuerpo, si los besos me enardecían, los chupetones a mis pechos me exaltaban pero el no va más, llegó cuando noté la caricia de sus dedos en la parte más recóndita de mi cuerpo. Yo desconocía esa faceta mía tan sexual de mi personalidad, nada más notar esa caricia, lo supe cuando inmediatamente, abrí mis piernas para facilitarle todo aquello que ambos deseábamos, tenía mis ojos cerrados como queriendo grabar esa primera vivencia en mi mente y ni me daba cuenta de donde estábamos ni me acordaba para nada de que allí también estaban Julio y Juan, Luis no paraba de acariciarme, besarme y chuparme los pechos, me había bajado los pantalones y las braguitas hasta los tobillos y me tenía allí toda abierta de piernas dejándome acariciar creyendo que el goce que sentía era el non plus ultra del placer que equivocada que estaba, aquello no era nada más que el aperitivo de mi próximo gran banquete. Como ya he dicho, estaba mareada por lo bebido y distendida por las sensaciones y emociones que estaba viviendo, Luis le daba un toque de especial delicadeza a los labios de mi chochete el cual estaban húmedos por la pasión, por el ardor y por la urgencia de ese mayor placer que esperaba recibir, ese toque fue cada vez más intenso, mas penetrante más profundo, notaba sus dedos hurgando en el interior de mi vagina penetrando hasta el fondo de la misma, de pronto comenzó a realizar un movimiento de mete y saca haciéndome dar unos grititos del gusto que me daba. Su boca se había apoderado de la mía y su lengua mantenía una denodada lucha con la mía, mientras que sus manos no paraban de amasar mis pechos y los chupetones a los pezones me enardecían, ese mete y saca de sus dedos en el interior de mi chochete, me ponía a mil y mientras tanto, Luis se había bajado los pantalones y los calzoncillos y cogiendo mi mano, la puso sobre su pene, dios mío pensé, que pedazo de rabo tiene este tío, no había tocado nunca ninguno aunque si los había visto en películas y era tremendo quise abarcarlo con una sola mano y no podía, me dio una sensación de ternura y de excitación inexplicable para mí y aún más al notar en Luis un estremecimiento en el momento en que se lo abarcaba. Luis parecía un pulpo, sus manos volaban de mis pechos a mi chochete, su boca en jugosos besos se comía la mía y los pezones recibían igual trato y se me endurecían del placer y del deseo que sentía OH! dios mío pensé, hasta ese momento en mi ardor, no me había dado cuenta de que el hecho de que Luis me pareciese un pulpo tenía su explicación, y es que a la vez que Luis me acariciaba, también estaba siendo acariciada por Julio, las lamidas a mis pechos y las caricias a mi chochete, las compartían de forma alternativa, y al tener los ojos cerrados extasiada, memorizando todos esos momentos no me había percatado de ello, y me di cuenta al tener la boca de Luis besándome en la boca y otra boca lamiendo y besando mis pechos, ante ese descubrimiento, quise finalizar, pero me tenían tan encendida con sus caricias que no tuve fuerzas para detenerles y dar por finalizada esa primera experiencia. Y no pude decidirme por ello ya que en ese preciso momento me estaba dando mi enésimo orgasmo con el mete y saca de los dedos en mi chochete de no se cual de los dos, y también porque en ese momento Julio me cogió la mano y la puso sobre su pene, y... caramba pensé este pene le puede muy bien hacer la competencia al de Luis y no se cual de los dos ganaría, la verdad es que no tuve la suficiente fuerza de voluntad para negarme a seguir dejándome hacer y todo ello porque de nuevo volví a tener un nuevo orgasmo excitada esta vez al tener dos penes cogidos con mis manos y hasta me di cuenta que levantaba mi cuerpo como una zorrita caliente por el gustazo que me estaban dando, no cesaba de apretar sus penes con mis manos y de acariciarlos en toda su longitud intentando hacerlo como en las películas porno que había visto con algunas amigas anteriormente. Tampoco me había percatado de que hacía rato que Juan había metido el coche en el garaje de un refugio y que tras bajarse del mismo había encendido el fuego de la chimenea baja, caldeando adecuadamente el ambiente del salón de forma rápida. Sin dejarme pensar para que no me arrepintiese, me bajaron del coche sin dejar de besarme y acariciarme entre ambos, luego me tumbaron sobre una manta de suave pelo ante el fuego de la chimenea baja y no se como por que con los besos y caricias me tenían tan absorbida la mente, y mis manos las tenía siempre ocupadas acariciando los penes de Luis y de Julio, así como contestando a sus besos hasta que noté que estaba totalmente desnuda, y que estaba siendo contemplada con auténtica admiración y deseo, por los tres hombres los cuales se estaban terminando de desnudar, también me dio cierta vergúenza pero fue superior el orgullo de sentirme admirada agasajada y acariciada por ellos, al de la vergúenza. De pensar en lo que se estaban desviviendo por mi desde que los conocía por agradarme cada uno más que el otro, Juan que no había participado para nada de la orgía, se terminó de desnudar y cuando vi su pene, era si cabe aun más grande que los de Luis y Julio y pensé que con ellos se podía formar muy bien el tres de bastos de la baraja española, una vez desnudo, se arrodilló ante mi metió su cabeza entre mis muslos y acercando su boca a mi chochete, comenzó a besarlo y a darle unas lamidas increíbles a los labios de mi vagina, introducía su lengua en mi chochete y por que Luis me estaba besando en la boca a su vez Julio me daba unos magníficos chupetones a los pezones de mis pechos y casi me desmayo del placer que sentía por esta acción tan continua de caricias y porque estaba teniendo una cadena de orgasmos increíbles.

De pronto Juan dejó de lamerme el chochete y poniendo su verga a la entrada del mismo, comenzó a presionar hacia adentro poco a poco y centímetro a centímetro, me la fue metiendo y ya con un empujón definitivo me la metió toda de golpe notando yo un fuerte pinchazo producto de la rotura del himen, tras lanzar un pequeño grito del dolor sufrido, todos se quedaron quietos unos momentos para que en mi mente cristalizase el hecho de que dentro de mi chochete, había por primera vez una caliente verga, una tiesa y hermosa picha, un pedazo de rabo ardiente que me iba a llevar a la gloria, a la cima del placer más hermoso. Tras ese pequeño momento de respiro, Juan comenzó un movimiento de vaivén, un mete y saca de su picha en el interior de mi vagina a un ritmo tal que hacía que a mi mente le llegasen millones de chispitas o lucecitas que me hacían creer que me encontraba en otra dimensión, como si no fuese la primera vez yo levantaba mi cuerpo hacia arriba para ofrecer más fácilmente la penetración y a su vez para notarla más dentro de mí si cabe, mientras, Luis dejó de besarme en la boca y poniendo su verga apoyada en mis labios, comenzó a hacer presión obligándome a abrir la boca metiéndome la picha, recordé la sensación de ternura que momentos antes había sentido cuando la abarqué por primera vez y comprendí el cariño y el afecto que semejante cosa necesitaba y se merecía, así que al igual que lo vi en películas, comencé a lamerla besarla y a chuparla con auténtico frenesí ayudado desde luego por el estado de excitación que me colocaba el continuo entrar y salir de la picha de Juan en mi chochete el cual se adaptaba a su grosor como si de una segunda piel se tratase y del que salían continuamente los flujos del enorme placer que me producía. Luis sujetaba mi pelo empujando mi cabeza hacia si metiéndome la verga hasta la garganta, dándole yo unas enormes y jugosas chupadas a tan lindo pajarito, Julio mientras tanto y a la vez que seguía besando lamiendo mis tetas y mordisqueando mis pezones, con su mano libre y tras mojarse uno de sus dedos con algo viscoso me estaba excitando y lubricando el agujerito de mi lindo culito, y poco a poco iba introduciendo el dedo hasta que logró meterlo del todo, una vez dentro comenzó a moverlo de fuera adentro y presionando con el mismo la pared que lo separa de la vagina realizando una especie de fricción con la picha de Juan que no paraba de entrar y salir de mi chochete, esto conseguía hacerme aumentar más, las grandes cantidades de explosivas sensaciones placenteras y que me hacían creer que esa noche iba a morir de placer, estando así boca arriba, me cambiaron de posición y sin que Juan me sacase su polla este se puso tumbado boca arriba y yo sobre él, Luis volvió a meterme su cipote en la boca continuando yo dándole enormes chupadas succionándosela hasta la saciedad. Julio que aún seguía lubricándome el agujero de mi culito, apoyó la punta de su verga sobre mi excitadísimo culito comenzando a hacer presión para tratar de introducirlo, todos nos quedamos quietos a excepción de Julio el cual con unos continuos y cortos movimientos de mete y saca con mucho dolor por mi parte pero con mucho tacto y delicadeza en la presión que realizaba en los clásicos movimientos de mete y saca con suavidad, poco a poco su picha iba entrando cada vez más hasta que noté que sus cojones chocaban con la piel de mi culito, entonces y ensartada por todos los agujeros y tras unos sexuales movimientos por parte de todos, comencé a recibir una lluvia de esperma por todos lados, notaba el caliente chorro de esperma de Juan al correrse en el interior de mi vagina en un torrente de calientes borbotones de leche así como sus exclamaciones de placer a los que yo no podía acompañar a pesar del orgasmo que estaba sintiendo en esos momentos, debido a que tenía metida hasta la garganta la picha de Luis el cual en esos momentos también se estaba corriendo en el interior de mi linda boquita, de nuevo el sabor de su leche y la situación tal sensual en la que me encontraba, me hizo tener un nuevo orgasmo y más aún si cabe cuando Julio con el continuo roce del empuje de su pelvis al meterme y sacarme su enorme cipote a mi culito y el roce por dentro con la picha de Juan se corrió también, inundando mi culito de un chorro de caliente leche lanzando con la acción unos sonidos guturales de placer, tras este momento y cambiando de agujero ellos, y yo de picha en los diferentes agujeros, repitieron en rueda cada uno metiéndomela todos por igual. Finalizada la orgía y tras una caliente ducha, regresamos al hotel hablando sin cesar de lo magnifico que había sido todo, de lo dispuesta que había estado, y para no dejarme pensar en si había sido victima de una tropelía, siguieron alabándome en todos los aspectos, en lo guapa, en el cuerpazo que tenía, en lo bien que besaba, lo magnifico que la chupaba y en lo bien que hacía el amor, moviendo cadenciosamente mis caderas para sacarles todo el jugo de sus pelotas. Al llegar al hotel, mis padres nos esperaban preocupados por la tardanza, por lo que tuvimos que mentirle diciendo que habíamos ido al baile de un pueblo cercano y que al regreso se nos había averiado el coche y que tuvimos que esperar a la grúa la cual al llegar, vio que no se trataba de nada grave y que lo había reparado en un instante, nos despedimos hasta el día siguiente con una sonrisa de íntima complicidad y con una miradas de arrobo por parte de todos al sentirnos totalmente felices por la experiencia vivida, en especial yo que me pasé el resto de la noche soñando con mis tres nuevos amigos amantes tanto juntos como por separado, así como en sus enormes pichas entrando y saliendo de dentro de mí y del placer que estas me habían proporcionado, en especial y no se porque la de Luis que era la que mayor sensación de ternura me había causado. Puedo aseguraros, que los diez días restantes de las vacaciones, transcurrieron de la misma forma, o sea nos íbamos de buena mañana a realizar unos deslizamientos en la nieve, y tras esto nos dirigíamos al refugio, luego de un buen desayuno les sacaba uno por uno, dos o los tres juntos, todo el jugo que llevaban dentro.




Finalizadas las vacaciones nos despedimos tras habernos facilitado las direcciones y los teléfonos con la firme intención de estar en contacto y de vernos alguna que otra vez, aunque esto ya no ocurrió nunca ya que había mucha distancia entre nuestros lugares de origen, y aunque nos llamábamos por teléfono y recordábamos las experiencias vividas, ya no era lo mismo, yo les añoraba de manera que pensaba que nunca jamás estaría con otro chico que no fuese uno de ellos tres. Pero nuevamente estaba equivocada ya que en la primera fiesta de cumpleaños a la que fui invitada, Maria mi más íntima amiga y anfitriona de la fiesta, me presentó a un chico muy majo con el que terminé acostándome al finalizar la fiesta, y resultó muy logrado el rato sexual con él, pero desde luego nuca comparable con los momentos sentidos y vividos con mis amigos, desde ese momento y hasta que me casé e incluso aun después, no paré de buscar sensaciones sexuales que pudiesen comparase en lo placentero a las de mi primera vivencia, pero la verdad es que aún no lo he podido conseguir.



Ultim actualizacion el Lunes, 23 Abril 2007 por admin
  
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