antonina
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« : Julio 01, 2007, 06:54:26 » |
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Tengo solo 18 años, y la impresión de estar enfermo del sexo.
Os lo contaré... resulta que desde mi niñez, notaba como todo mi mundo giraba entorno al sexo, o sea que veía una peli y cualquier escena normal tenía que girar alrededor de una niña q se iba a desnudar y hacia el amor o cosas así. También ocurría por la calle, todas las chavalas seguro que llevaban tanguitas q se les metía por la rajita rosadita, etc.
En los conciertos, en el cole, en el parque...en invierno o verano, en fin que era un mundo maravilloso, hasta que me he empezado a dar cuenta que esto va más allá de lo puramente onírico. Lo que a todos mis compas les ocurre cuando se masturban, a mí me ocurre a todas horas.
Bueno, el caso más reciente lo tengo con mi prima Ana que tiene 14 años. Siempre me he sentido muy atraído por ella (y nunca se lo he dicho abiertamente). Desde más pequeños siempre nos hemos visitado con frecuencia, y yo hacía lo posible para charlar con ella de cosas que no contaba a nadie más, así era una forma de ganarme su confidencialidad. Yo era su amigo al que ella le contaba sus secretillos.
Los veranos era lo mejor... bueno y peor para mi mente. Ella está un poco gordita y lo lleva fatal, aunque es preciosa. Tiene una piel buenísima, guapa de cara y, bueno, que nos llevamos muy bien.
El verano pasado se vino, como otros años, a nuestra piscina. Nos estuvimos bañando sin parar toda la mañana. Así que después de comer todos estaban tan fatigados que cada uno se fue a descansar donde pudo.
Mi prima Ana y yo, nos encerramos en mi cuarto. Nos sentamos en la cama y vimos una peli. Ella estaba ese día realmente guapa. Se descalzó y se tumbó a ver la peli poniendo sus piececitos encima mío. Y así en cuestión de segundos se quedó dormida. Empecé a acriciar sus pies...eran preciosos, pequeños con los deditos carnosos... yo estaba nerviosismo. Al principio empecé a tocarlos con cuidado, para no despertarla, pero según iba pasando el tiempo lo iba haciendo con menos cuidado, ya que ella estaba dormida y tan relajada que terminó apoyando uno de sus pies encima de mi polla; y claro, figuraos como estaba mi verga de dura.
Así que tome el otro pie y empecé a chuparlo dedito tras dedito, por abajo, por encima, y sin tener ningún tipo de cuidado por si despertaba. Ya no me importaba nada. En ese momento se despertó, me miró y se abalanzó sobre mí, luchando y revolcándonos, como cuando jugábamos con 7 años. - Ja,ja,ja,ja, que haces primo .... se reía ... sabes q tengo muchísimas cosquillas, pero te ganaré... Seguimos revolcándonos hasta que ella se quedo encima mío sujetándome de los hombros para que no me pudiera mover. Y se hizo el silencio. Notó algo duro bajo su tripa. - ¿Te sorprendes?, le dije a mi prima, me has puesto a cien, espero que no te moleste. Ella cerró mi boca con un lindísimo beso. Yo enloquecía por momentos. Lejos de quitarse, Ana empezó a frotar su tripa contra mi polla, y no paraba. -Yo también estoy a cien cabrón. Nunca me había pasado esto. Por cierto quiero que sepas que en ningún momento he estado dormida. Me hice la dormida cuando me has estado lamiendo los pies, y cuando he puesto uno encima de tu polla. Me ha encantado... nunca lo hubiera imaginado...me da vergüenza si me lo hubieras pedido, pero así a molado. ¿No te ha dado asco? -Lo hubiera hecho mil veces, desde que nos conocemos. Me ponen tus pies... cada noche antes de quedarme dormido, pienso que te metes en mi cama y cómo me pasas tus piececitos por todo el cuerpo; yo los chupo y ti terminas por acariciarme la verga con los pies. Vuelvo a decirte que esto queda entre nosotros y espero que no te moleste. Con esto no te hago ningún mal. -Para nada, me ha encantado y ahora que lo sé, todavía me pongo más excitada.
En ese momento cogí su carita y acerqué su boca a la mía. Fue un beso corto pero muy intenso. Imaginaba que Ana nunca habría besado en la boca a nadie, pero cuando metió su lengua en mi boca buscando por todos los rincones eso fue increíble. Así estuvimos unos segundos, pero se nos hizo eterno. Al fin nos despegamos y yo, recordando que había gente en casa, salí del cuarto sin hacer ruido y vi que todos se habían ido. “Estamos en el parque”, decía una nota que alguien dejo sobre la encimera de la cocina.
Rápidamente volví con mi prima, le expliqué y ella me dijo que no quería ir al parque. Yo no podía más y me desnudé totalmente. Me quedé en pelotas delante de mi prima y con toda mi polla endurecida y tiesa como un palo. Ana se quitó el bañador, con mucha vergüenza. -Primo, por favor no te rías es que estoy gorda. Me da muchísima vergüenza.
Y era verdad, tenía tripa pero me encantaba. Desnuda encima de la cama, era como un ángel. No tenía pelitos en su coño, así que podía ver toda su rajita rosita, virgen. -Sólo te pido que no hagas nada que pueda hacerme daño. En ese momento yo no podía hablar, solo veía a mi primita de 14 años, en pelotas encima de mi cama. Le empecé a comer todo, los pies las piernas, el coñito, su tripa, las axilas para terminar con su boca que no la solté hasta pasados unos minutos... que caramba ya también quería chupar su boca. Ella, que en ningún momento se quitaba ni se quejaba, se dio la vuelta. Yo, como un esclavo, obedecí a sus ordenes y bese sus orejas, su espalda hasta que llegué a su culo, hermoso culo que chupé y chupé. Lo que ella no esperaba (dio un pequeño saltito), es cuando le cogí de sus dos carrillos, los separé y empecé a lamer su ano. Era ideal. No podía dejar de hacerlo. Mi lengua empezó a tratar de meterse hasta dentro. Como no podía mojé me dedo pequeño con su saliva y lo fui introduciendo un poco. Ella estaba en esos momentos muy tensa, pero se dejaba llevar. Al final, saqué el dedo, vi que estaba manchado recostándome se lo enseñé... -Que vergüenza, límpiatelo. -Nos es ninguna vergüenza...a mí me encanta, es parte de ti. Y me lo metí en la boca. Sabía agrio pero no me importó. Ella también lo entendió o eso me pareció.
Así que Ana empezó a hacer lo mismo desde mis pies hasta la boca. Pero cuando bajo hacia la polla tuvo un momento de duda, pero yo no podía más, así que, con suavidad, empujé su cabeza para ayudarla. Empezó chupando el glande, hasta que pasó un minuto, y toda su boquita se lleno con mi pene. Ella no lo sabía, pero el movimiento de su lengua y el calor de su boca estaba provocando que mi lefa empezara a salir poco a poco. Se quiso quitar pero no dejé que lo hiciera.
Un chorrazo de semen empezó a inundar su boca. Mi prima, no se quitó y se lo empezó a tragar casi todo. - Así, así, le dije, eres muy buena Ana. - Me alegro que te haya gustado, a mí no. Pero quiero hacerte feliz. De todas formas estoy muy excitada. No se que me pasa, será la edad... pero necesito más. Déjame que te haga una paja con mis pies.
Cuando volví a notar que no podía más, de un tirón le di la vuelta y con mucho cuidado intenté metersela por el coño. Pero como vi que todavía era virgen, no la quise forzar, aunque sí me dio tiempo a correrme, esta vez encima de su hermosa tripilla.
Aquel día, los dos primos, que estábamos desnudos, nos conocimos de verdad. Nos vestimos y salimos de nuevo a la pisci... allí no había pasado nada, todo quedó entre nosotros. Desde entonces, cuando nos vemos, en nuestra mirada hay complicidad y, aunque sabemos que somos de la misma sangre, nada nos importa. Tenemos muchas ganas de volver a estar solos.
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