Bettie Page nación en el lejano año de 1923 y desde muy joven se interesó por el modelaje, profesión que comenzó a ejercer como modelo de abrigos.
Con 27 años contactó con el fotógrafo amateur Jerry Tibbs y se convirtió en la reina indiscutible del fenómeno pin-up. Comenzó a posar desnuda para la revista Playboy que empezaba su andadura y en estas fotos creaba un universo propio con componentes ligeramente basados en el sado y con altas dosis de fetichismo.
Sus fotos rezumaban optimismo por dóquier y fue un fuerte soplo de aire fresco que inició toda una revolución sexual que se manifestaría en los años 60.
A partir de ahí se las tuvo que ver con diferentes legisladores de los EEUU que la acusaban de pornógrafa.
Posteriormente decidió desaparecer por completo de la escena sin dejar ser retratada, en parte porque no quería ser fotografiada con su actual decadencia física causada por la edad y también porque se refugió en el cristanismo en los últimos años de su vida.
El mito sigue vivo y más fuerte que nunca. Su estilo, peinado, poses han sido imitados hasta la saciedad y nadie mejor que ella ha sabido convertir el desnudo en un arte como hizo hace ya 60 años.
Betty Page, uno de los iconos sexuales más grandes de todos los tiempos nos dejó el pasado 11 de Diciembre pero sus fotos y su legado pasarán a la posteridad.