Erin Avery es toda una apasionada del billar y todo ello sin saber siquiera jugar.
A ella lo que le van son los palos, le gusta acariciarlos suavemente y de vez en cuando meterse la puntita por su perfecto coñito. También disfruta con las bolas, sobre todo cuando son dos. Las besa y palpa bien y al final de una de sus particulares partidas al billar siempre acaba corriéndose.


