No hay nada más masculino que un buen par de cojones. Desde los del caballo de Espartero a los del toro de Osborne nunca la virilidad se había hecho carne con tanta intensidad.
¿Os imagináis las cosas tan maravillosas que podríais hacer con semejantes testículos? Podrían servirnos de cómodo sillón, amasar pizzas y sabrosos pasteles, nadar plácidamente sobre ellos a modo de colchoneta...
Con todos ustedes la envídia de cualquier hombre y el deseo de todas las féminas:
Comentarios (1)
la verdad me da el mismo asombro que todos, pero me parece que publicarlo en este contexto es de muy mal gusto
Publicado por miguel | 19 de Septiembre 2007 a las 01:31 AM
Publicado el 19 de Septiembre 2007 01:31